Pulp: A Film About Life, Death & Supermarkets

jarvis“Where would I be now if we’d never met?”

“¿Dónde estaría ahora si nunca nos hubiéramos conocido?” se pregunta Jarvis Cocker desde las notas de “Something Changed”, mientras media ciudad de Sheffield, en la grada del Motorpoint Arena, corea el tema con ojos emocionados, adolescentes, veteranos, todos orgullosos de una banda que sienten suya. Y miles de móviles enfocan al cantante. Es el último concierto de Pulp. Terminan donde empezaron treinta años antes, rodeados de gente normal, como ellos.

“¿Dónde estaría ahora si nunca nos hubiéramos conocido? ¿Estaría cantando esta canción a otra persona? No lo sé, pero me gustaba oírte decir: Algo cambió.”

Algo cambió el día que escuché a Pulp por primera vez, una especie de tormenta del alma, casi tan fuerte como cuando escuché las primeras notas del bajo en “London Calling”. La música empieza y acaba en nosotros mismos, esa es la maravilla de su esencia, y cada tema, como dice Jarvis, revive cuando es de nuevo interpretado. Las canciones están siempre ahí como agazapadas, a nuestro lado, dispuestas a darle sentido a un instante, a hacernos temblar en soledad, a rogarnos una lágrima o a salvarnos de una tempestad. Así son para mí algunas de las canciones de Pulp, heridas que cicatrizan y sueños que se desvanecen. Dónde estaría yo si nunca las hubiera escuchado.

El documental Pulp: A Film About Life, Death & Supermarkets’, dirigido por Florian Habicht, es tan simple y hermoso como una canción. Comienza con los acordes de “Common People” y se pasea por las calles de Sheffield para mostrarnos precisamente esa “gente normal” que puebla las composiciones de Pulp, verdaderos sabios urbanos que con sus palabras determinan el sentido de sus vidas y las de quienes les rodean. El vendedor de periódicos, el artista frustrado, la niña llena de ilusiones, las mujeres del coro, el mercado, la calle… Sheffield, Gran Bretaña, el mundo. “Alquila un piso sobre una tienda, córtate el pelo y búscate un curro. Fúmate unos pitis y juega un billar, aparenta que nunca fuiste a la escuela. Nunca podrás vivir como la gente normal, porque tú crees que ser pobre mola.”

Hoy estas letras siguen vigentes como cuando fueron escritas. Jarvis Cocker es, como todos los grandes poetas, un visionario. Despeinado, desorientado, miope. Con esos ojos minúsculos tras unas gafas gigantes, cada verso de sus canciones es un trozo de la vida de cada uno, un regalo a la juventud, una insinuación al sexo, un épico himno a la madurez. Igual que en el escenario, Jarvis ocupa toda la pantalla, toda la película, como sin querer.

Tanto si te gusta Pulp como si no, no te pierdas este documental, porque eres tú quien aparece en él.

No seas un espectador, oh no.
Toma estos sueños y cúmplelos.
This is hardcore.

 

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One comment

  1. Reblogged this on limaragda and commented:
    Uno de los mejores blogs que existen

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