The Master

The-Master

Paul Thomas Anderson ha hecho una peli insoportable. Lenta, ardua, sobrecargada, dolorosa. Ha clavado las agujas en el muñeco de trapo incisiva y lentamente, ha llegado a la médula de los huesos con un trabajo de cirujano malvado y silencioso. A partir de un guión matemático, el director ha surcado los colores del delirio y la mezquindad, observando desde el mastil de la ruina, la nefasta incredulidad de los hombres, su incapacidad de amar y comunicarse, la fragilidad de la vida en los pequeños gestos, la repetición de los sucesos como síntoma de debilidad.

Horrendo Freddie Quell (Joaquin Phoenix) omnipresente, perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y líbranos del mal que te asola, que te aisla y te estremece. En tus gestos desconsolados está la tristeza más rotunda y la soledad más vieja, eres marioneta y eres también hilo, atado para siempre a un mundo que te devora y sobrepasa. Tus pasos son un camino al infierno que todos deseamos y tememos, tu alma está vetada a los dioses banales. Eres la negra nube previa a la tormenta, en tu rostro se abre camino una sabiduría ancestral y una mirada de muerte.
Sobrecargado Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman), frágil, inocente y telúrico, asexuado y tenue. A la derecha del padre, rezas el miedo y las sombras de tu locura al público ciego. Eres un clérigo charlatán con armadura de plomo, un infiel escudero de la sinrazón que hace de la nada una forma de existencia. Tus palabras son sólo sonidos y manchas, tu cuerpo es repulsivo. Un Falstaff moderno quizá más ingenuo, más nítido, más cobarde.
Patética finalmente Mary Sue Dodd (Amy Adams), desde el silencio de tu hermosura mueves el escenario a tu antojo. No hay princesa ni cantante ni adolescente en tu ser. Hay oscuridad y desasosiego.

El alumno supera al maestro, esa es la paradoja final de esta horripilante película. Seres vacíos surcando el mar, ratas de laboratorio, panteras recorriendo una y otra vez sus jaulas. Desafortunados metabolismos que llegan a oxidarte por dentro, que te queman las entrañas con fuego de pena y dolor, fieles representantes del hombre eternamente frágil y decididamente cruel. El hombre como símbolo de una época que termina.

The Master es insoportable, solo podrás verla una vez.


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The-Master

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One comment

  1. killtheparty dj

    Collons, tu, esto hay que ponerlo en marcha ya….

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